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Conciliar el sueño es algo que a veces nos cuesta mucho. Aunque hayamos pasado todo el día medio adormilados, al llegar el momento de meternos en la cama nos apetece de todo menos dormir y pasamos toda la noche “tragando techo”.

Esto se puede deber a muchos motivos que ya hemos explicado anteriormente, como tener una mala alimentación antes de ir a dormir,  sufrir de dolores de cervicales o de hombros en la cama, no disponer de un buen colchón para descansar o, simplemente tener una mala relación entre el sueño y la vigilia debido a haber dormido una siesta que se nos ha ido de las manos o habernos quedado viendo esa película que echan en la tele hasta tarde.

A dormir se aprende. Por eso debemos llevar una rutina que nos deje cansados por la noche y descansados por la mañana.

Lo mismo sucede con los bebés, solo que, en este caso, somos los padres los que debemos crearle esta rutina, ya que ellos solos no tienen la conciencia de dormir por la noche y estar activos por el día. ¡Si están cansado se duermen y punto! ya sean las 2 de la tarde como las 4 de la mañana.

Aquí os doy algunos consejos para que tu bebé concilie el sueño mucho mas fácil:

1. Crea una rutina

Este es el aspecto mas básico que debes tener en cuenta para que a tu hijo no le cueste tanto dormir por la noche ni despertarse por las mañanas. Establece un horario orientativo donde el bebé se duerma y se levante más o menos a las mismas horas. Esto hará que su cuerpo se acostumbre a un horario y, llegada la hora de dormir, conciliará el sueño con muchísima más facilidad. Esto también ayudará a que tú como padre o madre descanses mejor y puedas encontrar un hueco del día o la noche para hacer lo que no puedes hacer si estas cuidando de tu bebé. Este es uno de los aspectos más difíciles de conseguir cuando un niño es muy pequeño, cualquier padre o madre lo sabe bien, sin embargo, poco a poco comienza a dar resultados sin que apenas te des cuenta.

2. Intenta mantenerlo activo durante el día

Seguir el ritmo de un niño es agotador, pero tenemos que mantenerlo activo durante el día para que llegue cansado a la noche. Haz que juegue, se ría, ande y corra si sabe. Cogerá la cama con mucho gusto al final del día. Ten en cuenta que las pilas de un neonato, aunque son potentes, se descargan mucho más rápido que las nuestras. Debes intentar que tenga actividad principalmente durante la tarde, unas horas antes de su hora de irse a dormir por la noche. Eso significa que, si quieres que tu bebé caiga rendido a las 9 de la noche, tienes que darle actividad a partir de las 6, evitando que se que se eche alguna que otra sienta por el camino.

3. No acudas cada vez que llora

Esta es una hipótesis que genera mucha controversia entre los padres y no todos deciden seguirla. Es difícil, ya que nos sentimos con la obligación de atender a nuestro hijo cada vez que llora, aunque no siempre es lo mejor. Si le prestamos una excesiva atención durante la noche cada vez que lo hace, se acostumbrará a que sus llantos sean el reclamo perfecto para que le hagas caso.  Sabe que de esta manera conseguirá que sus padres le den cariño y lo entretengan, por lo que recurrirá a esta técnica si no consigue dormirse. Esto, no significa que debas dejarlo llorar sin hacerle ningún caso. Si, por ejemplo, eres de los que tiene la cuna del bebé en tu dormitorio, puedes dejarlo llorar mientras observas que todo está bien desde la distancia, sin interaccionar con él, y te prometemos que en unas semanas notarás la diferencia.

4. No le dejes dormir siestas demasiado largas

No hay cosa más bonita que un bebé dormido. Se nos cae la baba verlo tan tranquilo y somos incapaces de despertarlos, aunque el niño lleve durmiendo toda la tarde. Recuerda que todo lo que duerma durante el día, no lo dormirá durante la noche. Déjalo dormir una siesta limitada, que irá en función a la edad del bebé. Si no lo tienes muy claro, consúltalo con tu pediatra.

5. No le des de comer justo antes de dormir

Si acostumbramos a darles una toma justo antes de dormir, el bebé asociará la comida con el sueño. Por lo tanto, si se desvela por la noche, seguramente querrá volver a tomar para dormirse de nuevo.

6. No lo metas en tu cama

Este es un error típico de padres primerizos. No queremos separarnos del niño y él tampoco de nosotros. ¿Qué hacemos?, pues meterlo con nosotros en nuestra cama. El bebé se acostumbrará a dormir con sus padres y cuando queramos pasarlos a su cuna o a la cama nos será imposible. No se emancipará de casa hasta los 35 y seguirá durmiendo en la cama de sus padres.

Además, es una práctica muy peligrosa que desaconsejan todos los médicos. Durante la noche nosotros también nos movemos de forma inconsciente, damos vueltas en la cama y podemos hacer daño al bebé.

7. No lo acostumbres a dormirse siempre en brazos

Asociará los brazos de sus padres con el sueño y no habrá manera de dormirlo si nos es meciéndolo o acunándolo en brazos. Debemos acostumbrarlo a dormirlo en su cuna, y que asocie el colchón con el sueño. Además, en los primeros meses acunarlo en brazos te parecerá fácil porque no pesa demasiado, pero a medida que vaya creciendo acabarás con dolor en los brazos y en la espalda.

8. Ten en cuenta la temperatura

Muchos bromean diciendo que los niños tienen siempre el doble de frío que los padres y el triple que los abuelos. Nos empeñamos en abrigar al bebé al máximo para que no pase nada de frío por la noche y le ponemos mantas y mantas. Puede que abriguemos demasiado al niño por la noche, que pase calor y no sea capaz de dormir o se levante sudando. Debemos adecuar su ropa de cuna como hacemos nosotros con nuestra ropa de cama en función de la temperatura y la época del año.

9. Un cuento antes de dormir

Para niños algo más mayores, leer un cuento antes de dormir puede tener muchos beneficios. La lectura aumenta la imaginación, la comprensión lectora, el razonamiento y la memoria. Elige un cuento con final feliz que le deje tranquilo y relajado para que concilie el sueño rápidamente y despeje su mente.

10. Ten en cuenta su higiene

Todos los bebés hacen sus necesidades durante la noche y el pañal mojado puede molestarles y hacer que se despierten. Ponle un pañal limpio siempre antes de dormir, usa cremas específicas para hidratar las posibles rojeces que haya podido causar el pañal o irritaciones por la orina. Debemos mantener siempre su ropa de cama y el colchón limpio de posibles “fugas nocturnas”.

Ser padre o madre es toda una aventura, que a veces se complica por las noches. Por ello, debemos adaptar las necesidades del sueño de nuestro bebé dándole la mejor comodidad con un colchón de calidad con la firmeza adecuada.

No dudéis en publicar un comentario aquí abajo si tenéis alguna sugerencia, o alguna duda que os quite el sueño.

 

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