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Como hemos comentado varias veces en este blog, el sueño es un estado vital y necesario para la vida cotidiana. Este estado se caracteriza por la interrupción de la destreza motora, y la permanencia de un estado de reposo de nuestro cuerpo.

Dormir es completamente imprescindible para el organismo. De hecho, dormimos para poder permanecer despiertos durante el día, y la actividad del día nos crea la necesidad de dormir por la noche. Es decir, no podríamos permanecer despiertos por el día ni realizar ninguna actividad sin dormir, y no podríamos dormir si no hemos estado despiertos durante el día.

Así, para afrontar el nuevo día, nuestro cuerpo realiza procesos regenerativos del músculo y procesos hormonales por la noche, que hacen del descanso algo imprescindible. Mientras que la actividad durante el día favorece el agotamiento que nos ayuda a dormir mejor por la noche.

El sueño, y sobre todo el correcto descanso, es una necesidad básica de nuestro cuerpo. Y es que mientras dormimo se realizan cambios como modificar la temperatura corporal, presión arterial, la frecuencia cardiaca y el ritmo respiratorio entre muchas otras funciones.

¡Cuando nuestras madres nos mandaban a dormir, era por motivos totalmente contrastados!

Hay muchos factores que influyen en la calidad del sueño. No es suficiente con dormir, sino que hay que dormir bien. Necesitamos que el sueño sea reparador para podernos levantar descansados y con energía. Además, la privación de sueño también produce alteraciones en las funciones del sistema nervioso lo que acaba por casar hipertensión arterial.

Muchos han sido los estudios que se han llevado a cabo con relación al sueño. Sin embargo, aunque se han hecho muchos avances en este campo, aún sigue siendo un enigma.

Aparentemente, mientras dormimos, nuestro cuerpo entra en un estado de desconexión tanto físico como mental. Puede parecer que mientras descansamos “no hacemos nada”, solo dormir. Pero gracias a estudios con electroencefalogramas se han podido despejar dudas con respecto al sueño y qué ocurre mientras estamos en la cama. De hecho, se sabe que nuestra actividad cerebral es mayor cuando dormimos.

Una de las ideas mas contrastadas son los ciclos o fases del sueño. Y es que no todo el proceso de descanso es igual una vez que nos metemos en la cama. El sueño es cíclico y se divide en fases de aproximadamente 90 minutos, que se repiten durante las ocho horas recomendables que pasamos durmiendo, pudiendo encadenar entre cuatro y seis ciclos seguidos. Dentro de estos ciclos se suceden diferentes etapas de sueño lento y de sueño paradójico, en secuencias con un orden determinado.

Las fases del sueño

Al parecer (según los entendidos del tema), nuestro sueño se divide en dos etapas, El sueño No REM y el sueño REM (Rapid Eyes Movements) o en castellano MOR (Movimientos Oculares Rápidos). A su vez, la fase no REM se divide en cuatro fases o estados diferentes (Fase I, II, III y IV). Por lo tanto, hay cinco etapas entre la fase no REM y la fase REM:

  • Fase I

Esta es la fase preliminar al sueño, únicamente sentimos un estado de adormecimiento y nos podemos despertar fácilmente. Es una de las primeras fases de transición hacia el sueño profundo y puede durar unos 10 minutos. Aparecen los llamados movimientos oculares lentos, por los que los ojos se nos cierran para iniciar es descanso. El tono muscular disminuye, y se pueden experimentar “alucinaciones”. ¿Nunca has sentido que te caías de la cama?, Pues es porque aún estabas en la primera fase.

  • Fase II

Al cabo de unos 10 minutos (dependiendo de cada persona), entramos en la fase II, que ocupa aproximadamente el 50% de nuestros ciclos de sueño. En esta etapa los ojos ya están completamente cerrados y los movimientos oculares desaparecen. Nuestro cuerpo se va relajando cada vez más debido a que la actividad cerebral se ralentiza y el tono muscular es menor que en la fase anterior.

Aún no estamos completamente dormidos, seguimos en una fase previa al verdadero sueño profundo. Por lo tanto, este descanso tampoco se considera totalmente reparador. En esta fase no se sueña, se produce una disminución del 10% al 30% en la tensión arterial y en el ritmo respiratorio, y se incrementa la producción de la hormona del crecimiento.

  • Fase III

El sueño de la fase III es un sueño algo más profundo, entramos en lo que se conoce como sueño de ondas lentas o sueño lento (debido a la actividad cerebral). Se trata de una etapa corta, de apenas 2 o 3 minutos y se produce un mayor aislamiento sensorial, se reduce el ritmo respiratorio y la tensión arterial. En esta fase nos encontramos muy relajados, y dispuestos a adentrarnos en un descanso total. Si tenemos trastornos del sueño como el sonambulismo y los terrores nocturnos pueden comenzar a ocurrir en esta fase.

  • Fase IV o fase DELTA

Si llegamos a esta fase es porque hemos conseguido un estado de sueño profundo ¡Por fin! La etapa de sueño profundo suele ocupar aproximadamente un 20% del total del ciclo. La actividad cerebral es mas lenta y nuestro tono muscular está muy reducido. Nuestro ritmo respiratorio es muy bajo, así como nuestra presión arterial, que suele descender entre un 10% y un 30%.

Este sueño es muy reparador y es imprescindible para para la recuperación física y mental de nuestro cuerpo. Descansamos profundamente y, llegados a este punto, es mucho más difícil despertarnos. En esta fase aún no se experimentan los sueños, podemos ver algunas formas, colores o luces, pero sin ninguna relación.

  • Fase REM

La fase REM también se conoce como sueño paradójico,debido al contraste que supone la atonía muscular (relajación total) típica del sueño profundo, y la activación del sistema nervioso central (signo de vigilia y estado de alerta). La etapa de sueño REM ocupa un 25% de nuestro ciclo del sueño, entre 15 y 30 minutos. Se diferencia de las anteriores porque aparecen los Movimientos Oculares Rápidos (MOR), o en inglés Rapid Eyes Movements.

En esta etapa la intensidad cerebral es intensa, muy parecida a la que experimentamos cuando estamos despiertos. Nos convertimos en nuestros propios guionistas, pues es la fase donde se producen los sueños ¡con su hilo argumental y todo! Se produce también una pérdida del tono muscular, como protección de malas posturas al dormir o posibles lesiones por movimientos como o respuesta a los sueños, y sobre todo a las pesadillas.

Solo recordaremos lo que hemos soñado la noche anterior si nos despertamos habiendo pasado por la fase REM, que se produce al final de la noche. Por lo tanto, si te levantas tarde, tendrás mas probabilidad de recordar los sueños.

Los ritmos circadianos y la incidencia en nuestro descanso

Los ritmos o ciclos circadianos son ritmos biológicos que todos los seres vivos tenemos y que nos ayudan a regular nuestro descanso. Normalmente están sincronizados con los ritmos ambientales por lo que tendemos a dormir en las horas de oscuridad y permanecer despiertos en las horas de luz. Es importante que respetemos estos ciclos circadianos ya que la producción de hormonas está muy asociada a ellos.

Tendemos a dormir en las horas de oscuridad y permanecer despiertos en las horas de luz.

¿Cómo se relacionan los ritmos circadianos con el sueño?

Los ritmos circadianos nos ayudan a determinar nuestros patrones de sueño. El reloj biológico del cuerpo controla la producción de melatonina, una hormona que produce sueño. Este recibe información sobre la luz que entra en los nervios ópticos, los cuales trasmiten información de los ojos al cerebro. Cuando hay menos luz (como por la noche) el reloj le dice al cerebro que produzca más melatonina para hacer que le dé sueño.

En condiciones normales, los centros reguladores del sueño reciben la señal de activación al anochecer, y esto hace que sintamos sueño a esas horas, y se desactivan progresivamente por la mañana. Así, si alteramos el ritmo del sueño-vigilia lo más normal es que nuestro sueño se vuelva irregular y aparezcan síndromes como el insomnio o el síndrome de avance o retraso del sueño.

Como conclusión podemos decir que un buen sueño reparador es el que se produce cuando seguimos nuestro reloj biológico, que nos da la orden. Y que, por supuesto, es fundamental dormir lo suficiente para que nuestro cuerpo descanse y recupere.

Aún así, qué ocurre mientras dormimos y, sobre todo, por qué ocurren los sueños es un misterio…Pero lo que es seguro, es que no podemos dejar de soñar y debemos descansar adecuadamente para cargar energías y conseguir hacerlos posible.

No dudéis en publicar un comentario aquí abajo si tenéis alguna sugerencia, comentario o alguna duda que os quite el sueño.

 

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