cabecero cama habitacion Capitone colocado

En diseño de interiores la cama es el foco principal de un dormitorio. En torno a ella se distribuirá el espacio o, incluso, se decidirá el estilo de la decoración y ¿qué sería de la cama sin un buen cabecero que la acompañe?

Para facilitarte la toma de decisiones te vamos a contar 4 cuestiones que tienes que tener en mente para poder elegir el cabecero de cama que mejor se adapte a ti.

1. Tamaño

Una de las cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta es el tamaño y, además, a causa de diferentes cuestiones. La primera y más obvia son las dimensiones del colchón, ya sea para una medida de cama de matrimonio o bien para el tamaño de camas individuales.

Es básico tener en cuenta la anchura del cabecero de cama para que se adapte al ancho del colchón, al ancho de la pared y todo ello sin olvidarnos de que seguramente querremos poner mesillas.

Otro de los aspectos fundamentales en relación al tamaño es la altura. Tendrás que tener en cuenta no solo el grosor del colchón, también del canapé o somier y ver a qué altura queda la cama sumando ambas cuestiones.

La armonía estética es fundamental en nuestro dormitorio por lo que trata de que estos elementos no queden descompensados, es decir: la cama muy alta, el cabecero y las mesillas muy bajos.

Todo tiene que seguir una línea visual equilibrada y, si no eres capaz de hacerte una idea, te aconsejemos que saques el metro. Mide en ese cuarto cómo quedaría el espacio sumando el somier más colchón que te guste, y después une el cabecero y las mesillas.

¿Incluso así te cuesta mucho hacerte a la idea? ¿Por qué no pones cajas vacías simulando estos elementos? Mejor tomarse el tiempo de revisarlo previamente que lamentarse después. Recuerda que las almohadas y la ropa de cama siempre suman altura.

2. Funcionalidad

Tener una habitación estéticamente armoniosa es fundamental para disfrutarla, pero hay algo más importante todavía: que sea totalmente funcional. El cabecero de cama no solo cumple una tarea estética en el conjunto, también fue pensado para cumplir unas necesidades.

Este elemento evita que nuestra cabeza golpee la pared, que la almohada caiga entre la pared y el colchón y, al mismo tiempo, impide que se desgaste la pintura a causa de los constantes roces.  

No obstante, hoy en día nos puede ayudar a mucho más. Si por ejemplo eres de los que lee sentado en la cama antes de dormir, o incluso ve la televisión, estamos seguros que disfrutas de un respaldo cómodo.

Por ello, elegir entre los cabeceros de cama acolchados puede ser una de las mejores opciones para tu caso. Tienen una altura considerable para que te puedas apoyar, incluyendo la cabeza,  para así evitar rozar la pared.

Para que te hagas una idea de dónde puedes leer tu novela favorita, el cabecero de cama Ainhoa es una de las opciones que encajan muy bien con los amantes de la lectura nocturna además de ser una opción muy estética.  

3. Colocación

Volviendo al tema del diseño, al escoger un cabecero tenemos que tener en cuenta que sus formas de colocación ahora mismo son bastante variadas. Hace muchos años era imposible encontrar uno que no fuera de forja y con patas. Después, con el tiempo, se pudo disfrutar de  madera suspendida, pero es que hoy el catálogo es muy amplio.

Por ello, es importante saber cómo se coloca el cabecero a la pared. Esto te ayudará también con los puntos anteriores ya que determinarás de mejor manera cómo va a quedar en el espacio. No es lo mismo calcular la altura con un modelo suspendido sobre la base del colchón que con uno que llega hasta el suelo.

Otro modo de colocación sería por anclaje, que es necesario para las camas de tipo hospitalario. Estos desde luego no presentan una función basada en lo estético, más bien son funcionales al cien por cien. Suelen ser un juego de dos cabeceros para camas hospitalarias ya que se tienen que colocar en ambos lados del somier.   

4. Colores

Por último, elegir el color del cabecero de cama es también fundamental para poder sacarle rendimiento estético y funcional. Sí, no nos hemos vuelto locos, los colores pueden ser funcionales.

Si por ejemplo lo vas a usar para recostarte a ver la tele, mejor usa tonos oscuros. De este modo se notará menos el roce que hagas con el paso del tiempo. Asegúrate de comprar un cabecero de cama cuya tela que sea también resistente, así sacarás el máximo partido. Si por el contrario no piensas apoyarte en él, puedes optar por tonos claros que den un punto de luz al cuarto.  

Sin perder de vista estos 4 aspectos sabrás cómo elegir el cabecero de cama que mejor se adapte a tus necesidades, tu dormitorio y tu presupuesto.

Tela / Polipiel Capitoné
Cabecero Ainoha

Cabecero DMD

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